La Fundación BAT Colombia, con el apoyo del Ministerio de Cultura, presenta en Manizales las obras finalistas, las menciones y los premios del Gran Salón BAT de Arte Popular, Colombia diversidad cultural y natural.
Septiembre 17 de 2026 0:00:00 am
El arte popular de Bogotá, Boyacá y Cundinamarca llega a la Universidad de La Salle
La Fundación BAT Colombia y la Universidad de La Salle presentan la exposición colectiva Encuentro de artistas populares Salón BAT.
Septiembre 21 de 2026 0:00:00 am
El arte popular se tomó Bogotá
El talento empírico del centro del país se toma la Universidad de La Salle con el Encuentro de más de 90 piezas de 44 creadores Populares Salón BAT.
Septiembre 08 de 2026 0:00:00 am
Bucaramanga se vistió de arte popular
Durante tres días, la Fundación BAT Colombia llevó a cabo una programación especial en Bucaramanga, en el marco del Gran Salón BAT de Arte Popular Colombia, que tuvo como escenario la Alianza Francesa de Bucaramanga.
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Colombia
Fiestas, Artistas, Instrumentos & Danzas
Las manifestaciones culturales de los pueblos en Colombia, usualmente alegres y coloridas, se hacen visibles en festivales y carnavales en los que la música juega un papel protagónico. Nuestras raíces también se reflejan en artesanías y parques arqueológicos, así como en pinturas y esculturas de grandes artistas.
Es un artista empírico, nacido en Pandi (Cundinamarca), “tierra de cámbulos y gualandayes”, que ha hecho del muralismo y el arte urbano una forma de expresión social y de transformación del territorio. Durante años, ha realizado murales en estaciones de Transmilenio, plazas de mercado, espacios culturales de Bogotá y en Xochimilco (México). Tras la pandemia, empezó a trabajar con cultivadores, transportadores y comerciantes de flores, lo cual fue el punto de partida para la creación de su obra El sendero de las flores. Este mural representa la travesía de la flor desde el campo hasta el punto de venta. Rosas, astromelias, crisantemos y claveles desfilan por un sendero que honra a quienes hacen posible su llegada. La obra combina los planos popular, simbólico y testimonial, reflejando su visión de un arte comprometido con la vida cotidiana, la economía local y la dignificación del trabajo rural. El espacio público es un escenario mediático donde el arte urbano se convierte en un elemento cargado de mensajes que se suman a las emociones y sentimientos diarios de los transeúntes. En este caso, El sendero de las flores, se inserta con sutileza en un entorno urbano marcado por el caos visual y sonoro, generando un contraste intencionado que invita a la contemplación y transporta a los espectadores a otro escenario. La obra es impactante, y realista, y el uso de la paleta cálida construye una atmósfera envolvente, en la que se transmite parte importante de la diversidad del país, aquella con la que todos de una forma u otra, nos sentimos identificados; en este caso son las flores y las comunidades rurales y campesinas, que indudablemente evocan la memoria y la variedad de nuestro territorio. Es evidente que el artista goza de gran sensibilidad y demuestra un dominio técnico notable, tanto en el manejo del color como en la aplicación del material sobre un lienzo no convencional: la fachada, entendida aquí como soporte y superficie narrativa, que puede ser vista por todos, ya que se encuentra en nuestro lugar común: el espacio público.
Ganador en la categoría Arte Urbano Responsable en el VIII Salón BAT de arte popular, Colombia diversidad cultural y natural, con la obra: EL SENDERO DE LAS FLORES.
Nicolasa Carrascal emerge como una voz singular en la plástica regional desde Ocaña. Su obra no es un hecho aislado, sino el fruto de una arraigada tradición familiar donde el acto creativo ha sido siempre una forma de habitar el mundo. Esta herencia le ha permitido desarrollar una sensibilidad genuina y una técnica propia, impulsada por una necesidad vital de expresión que encuentra su cauce en el color y las formas. Su propuesta artística trasciende lo estético para convertirse en una reflexión profunda. En sus piezas, Nicolasa aborda las complejidades de la condición humana y las problemáticas sociales, pero siempre en un diálogo constante con la naturaleza y la existencia, a las que exalta como ejes fundamentales de su discurso visual. En el plano técnico, su trabajo se distingue por una audaz exploración matérica. La artista resignifica el uso de textiles, interviniendo soportes no convencionales como la lona costeña y diversas telas estampadas. Estos materiales dejan de ser meros recursos para convertirse en protagonistas que aportan textura, carga cultural e identidad. De esta manera, Carrascal logra integrar la tradición artesanal con un lenguaje contemporáneo vibrante, creando obras que son, a la vez, memoria y presente.
Es un creador intuitivo, sensible y autodidacta. Desde muy joven, buscó caminos artísticos: fue director de una agencia de modelaje, estudió Artes Escénicas en Envigado, y en su ejercicio autónomo, encontró en la práctica constante y la introspección su escuela más profunda.
Con Voilà, Alejandro presenta una obra que es, en palabras del propio artista, “un retrato psíquico”. Esta obra emerge desde un lugar interior donde confluyen lo natural, lo simbólico y lo humano. En la composición se pueden reconocer un árbol que se erige como centro visual, una serpiente que se desliza hasta convertirse en ave, una mandíbula como base que sugiere firmeza o contención, y un contorno general que recuerda una máscara o un rostro ritual.
Es una obra introspectiva, con una carga simbólica notable que revela el alma del artista. El uso del grafito sobre tela, su atmósfera y la riqueza de interpretaciones posibles demuestran su capacidad para conmover, interpelar y permanecer en la memoria visual del público, quien le otorgó este premio con 3896 votos.
Ganador en la categoría de premio del público en el VIII Salón BAT de arte popular, Colombia diversidad cultural y natural, con la obra:
Este artista transforma el alambre en animal, cuerpo y metáfora. Su historia artística comenzó entre arcilla, pintura y plastilina, pero fue el alambre el que le reveló su propio lenguaje. A los trece años modeló un caballo diminuto, y con ese gesto sencillo inició un camino que ya suma cuatro participaciones en el Salón bat de Arte Popular. En Resiliencia, Camilo construye un animal monumental: un hipopótamo anaranjado que se sostiene en una estructura de alambre recocido. Sobre su lomo, una figura femenina pequeña, y detrás de ella, un ave se posa en silencio. La obra parte del lema de esta octava versión del Salón Colombia, diversidad cultural y natural. Por ello, el artista afirma: “Colombia es tan diversa que hasta hipopótamos hay”. Camilo lo asume como punto de partida simbólico para reflexionar sobre la carga histórica, social y ambiental que soporta esta tierra. El hipopótamo —animal invasor, pesado, resistente— se convierte en una metáfora del conflicto, del caos, de lo que es difícil de contener. La mujer que lo monta, pequeña en comparación, representa a Colombia, a su gente, su capacidad de resistir y avanzar. El ave, con su presencia liviana, introduce la esperanza. Esta escena tridimensional se convierte así en un paisaje de contrastes: peso y ligereza, caos y contemplación, problema y posibilidad. Resiliencia es el título de la obra en la cual Camilo Acosta representa a un hipopótamo, que no es un animal característico de Colombia, aunque sí es característico del país la recursividad con la cual Acosta y los artistas populares han logrado expresar su visión, en este caso metafórica, sobre el mundo y la libertad. El hipopótamo construido en alambre de un fuerte color anaranjado que lo aleja de la realidad permite comprender que su obra es básicamente simbólica, y que la especie invasora representa algo más que a su propia existencia. Ganador en la categoría obra en espacio público en el VIII Salón BAT de arte popular, Colombia diversidad cultural y natural, con la obra: RESILIENCIA (Alambre recocido • Variables • Rionegro, Antioquia)
Henry Villada
La maestría del grabado desde el corazón del Quindío Desde su taller en Barcelona (Calarcá), Henry Villada custodia un oficio que ha perfeccionado durante más de treinta años. Formado en las entrañas del Museo Rayo en su natal Roldanillo, su obra es el resultado de una fascinación técnica que lo llevó a dominar procesos complejos como el mezzotinta. El legado de su mentor, Omar Rayo, se siente en la precisión de su trazo, el cual le ha valido reconocimientos nacionales como el segundo premio en el VIII Salón BAT de Arte Popular. Su arte es un tributo impreso a la exuberancia y diversidad del territorio colombiano.
El color y la tradición se entrelazan en la manos de Wilson Carranza. Este artista bogotano utiliza el tejido reciclado para dar vida a obras que son un espejo del alma colombiana. Cada pieza es una celebración de nuestras fiestas y raíces, plasmada con una técnica que respeta el medio ambiente mientras exalta la riqueza de nuestras costumbres. Su arte no solo se ve, se siente como un viaje por la geografía humana de Colombia.
Javier Enrique Núñez Herrera es un artista bogotano, con más de 20 años de trayectoria en la transformación de materiales recuperados. Su obra es un manifiesto sobre la segunda vida de los objetos; mediante un proceso meticuloso de ensamblaje basado exclusivamente en tornillos y remaches, Javier convierte lo "inservible" en piezas únicas de alto valor estético. Su arte no solo busca la originalidad visual, sino generar una conciencia profunda sobre el consumo y la sostenibilidad, demostrando que la belleza reside en la reinvención de lo cotidiano.
Escultora empírica y gestora cultural cuya obra nace de la intersección entre el territorio, la sostenibilidad y la identidad femenina rural. Con una práctica que transita entre la cordillera de Sandoná y la costa de Tumaco, Linares utiliza el arte como una herramienta de transformación social, trabajando de la mano con juventudes con discapacidad y comunidades vulnerables. Su propuesta se caracteriza por el uso de materiales recolectados de la naturaleza, integrando pigmentos orgánicos como el achiote y anilinas naturales. Fue galardonada con el Primer Premio en el VIII Salón BAT de Arte Popular por su obra “Tierra”, una pieza que encapsula la resiliencia afrodescendiente a través de la figura de una mujer y el fruto del chontaduro. En su trabajo, la cotidianidad se convierte en un homenaje a las tramas de resistencia que sostienen la vida en el Pacífico y el sur de Colombia. Más allá de la estética, su proceso creativo es un acto de preservación del saber ancestral y de respeto por los ciclos de la tierra. A través de talleres y procesos comunitarios, Ana Milena fomenta la creación artesanal como un espacio de inclusión donde la discapacidad no es una limitación, sino una sensibilidad distinta para moldear el entorno. Su búsqueda constante por materiales de bajo impacto ambiental reafirma un compromiso ético con el paisaje que habita, convirtiendo cada escultura en un puente que conecta la memoria colectiva de su natal Nariño con las nuevas generaciones.