Entrega oficial de la obra Resiliencia, El Hipopótamo Monumental de Camilo Acosta
La Fundación BAT Colombia realizarán la entrega oficial a la ciudad de Resiliencia, la obra ganadora en la categoría Obra en Espacio Público del VIII Salón BAT de Arte Popular.
Mayo 26 de 2026 0:00:00 am
Resiliencia fue entregada oficialmente a la ciudad de Bogotá
La Fundación BAT Colombia y la Alcaldía Mayor de Bogotá realizaron la entrega oficial de Resiliencia, la obra monumental del artista Camilo Acosta que desde ahora habita el pasaje Murillo Toro.
Mayo 11 de 2026 0:00:00 am
El Gran Salón llega a Cereté
La Fundación BAT Colombia, con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y en alianza con la Gobernación de Córdoba, la Alcaldía de Cereté y su coordinación de Cultura presentan esta exposición, compuesta de 106 piezas de arte.
Mayo 13 de 2026 0:00:00 am
Resiliencia: arte popular y reflexión sobre Colombia
El artista Camilo Acosta artista transforma el alambre en animal, cuerpo y metáfora. Su historia artística comenzó entre arcilla, pintura y plastilina, pero fue el alambre el que le reveló su propio lenguaje.
Eventos Fundación BAT
28
Mayo
El arte popular llega a Cereté
¡El arte popular llega al corazón de Córdoba! Te esperamos este 28 de mayo en el Centro Cultural Raúl Gómez Jattin de Cereté, para continuar la Itinerancia Nacional del Gran Salón BAT. Ven y celebra con nosotros la inmensa diversidad cultural y natural de Colombia en una exposición única.
Exposicion
Julio 16 de 2026 0:00:00 am
Itinerancia Nacional en Medellín
Las exposiciones regionales de Itinerancia Nacional de obras del VIII Salón BAT de Arte Popular, continuan el 16 de julio en la Cámara de Comercio para Antioquia.
Colombia
Fiestas, Artistas, Instrumentos & Danzas
Las manifestaciones culturales de los pueblos en Colombia, usualmente alegres y coloridas, se hacen visibles en festivales y carnavales en los que la música juega un papel protagónico. Nuestras raíces también se reflejan en artesanías y parques arqueológicos, así como en pinturas y esculturas de grandes artistas.
Escultora empírica y gestora cultural cuya obra nace de la intersección entre el territorio, la sostenibilidad y la identidad femenina rural. Con una práctica que transita entre la cordillera de Sandoná y la costa de Tumaco, Linares utiliza el arte como una herramienta de transformación social, trabajando de la mano con juventudes con discapacidad y comunidades vulnerables. Su propuesta se caracteriza por el uso de materiales recolectados de la naturaleza, integrando pigmentos orgánicos como el achiote y anilinas naturales. Fue galardonada con el Primer Premio en el VIII Salón BAT de Arte Popular por su obra “Tierra”, una pieza que encapsula la resiliencia afrodescendiente a través de la figura de una mujer y el fruto del chontaduro. En su trabajo, la cotidianidad se convierte en un homenaje a las tramas de resistencia que sostienen la vida en el Pacífico y el sur de Colombia. Más allá de la estética, su proceso creativo es un acto de preservación del saber ancestral y de respeto por los ciclos de la tierra. A través de talleres y procesos comunitarios, Ana Milena fomenta la creación artesanal como un espacio de inclusión donde la discapacidad no es una limitación, sino una sensibilidad distinta para moldear el entorno. Su búsqueda constante por materiales de bajo impacto ambiental reafirma un compromiso ético con el paisaje que habita, convirtiendo cada escultura en un puente que conecta la memoria colectiva de su natal Nariño con las nuevas generaciones.
Nicolasa Carrascal emerge como una voz singular en la plástica regional desde Ocaña. Su obra no es un hecho aislado, sino el fruto de una arraigada tradición familiar donde el acto creativo ha sido siempre una forma de habitar el mundo. Esta herencia le ha permitido desarrollar una sensibilidad genuina y una técnica propia, impulsada por una necesidad vital de expresión que encuentra su cauce en el color y las formas. Su propuesta artística trasciende lo estético para convertirse en una reflexión profunda. En sus piezas, Nicolasa aborda las complejidades de la condición humana y las problemáticas sociales, pero siempre en un diálogo constante con la naturaleza y la existencia, a las que exalta como ejes fundamentales de su discurso visual. En el plano técnico, su trabajo se distingue por una audaz exploración matérica. La artista resignifica el uso de textiles, interviniendo soportes no convencionales como la lona costeña y diversas telas estampadas. Estos materiales dejan de ser meros recursos para convertirse en protagonistas que aportan textura, carga cultural e identidad. De esta manera, Carrascal logra integrar la tradición artesanal con un lenguaje contemporáneo vibrante, creando obras que son, a la vez, memoria y presente.
Con más de tres décadas de trayectoria artística, ha desarrollado una sólida experiencia como artista autodidacta que inició su carrera en su juventud, cuando migró de Purificación (Tolima) a Bogotá. Desde los dieciocho años, su inquietud por el dibujo lo llevó a investigar técnicas en libros y ensayando constantemente. Aunque se ha especializado en la pintura y técnicas mixtas, en esta ocasión eligió el dibujo con bolígrafo sobre lona como medio expresivo, atraído por la precisión del trazo y la carga simbólica del blanco y negro. La Vorágine de Macondo es una escena que recrea con minucioso detalle la atmósfera de una casa típica colombiana: una mesa familiar, retratos en las paredes y el aire denso de la memoria. Inspirado en una antigua fotografía y en la literatura de Gabriel García Márquez y José Eustasio Rivera, el artista fusiona el realismo mágico con una visión nostálgica del pasado. La obra representa a una familia caribeña, –evoca a Úrsula y sus descendientes–, en un espacio que condensa la identidad rural, los vínculos y las costumbres domésticas.
Concepto del jurado:
La Vorágine de Macondo, del artista bogotano Guillermo Gaitán Hernández, no solo es una obra de arte mayor, sino que atesora el espíritu del Salón: representa la vida intensa de Colombia y la tristeza de la pobreza, pero también la solidaridad campesina y familiar, en la que todos tienen un plato en la mesa sin importar los problemas. Los cuadros de la pared también narran una historia y dejan al descubierto la búsqueda de la belleza que tiene cada ser humano sin importar su clase social. El dibujo –además de su destreza técnica, un fotorrealismo puro que, desde lejos, podría pasar como una foto de Walker Evans– está hecho con el elemento más popular de todos: un lapicero negro que puede conseguirse en cualquier tienda de barrio. Es una obra que, por supuesto, merece llevarse todos los aplausos.
El color y la tradición se entrelazan en la manos de Wilson Carranza. Este artista bogotano utiliza el tejido reciclado para dar vida a obras que son un espejo del alma colombiana. Cada pieza es una celebración de nuestras fiestas y raíces, plasmada con una técnica que respeta el medio ambiente mientras exalta la riqueza de nuestras costumbres. Su arte no solo se ve, se siente como un viaje por la geografía humana de Colombia.
Javier Enrique Núñez Herrera es un artista bogotano, con más de 20 años de trayectoria en la transformación de materiales recuperados. Su obra es un manifiesto sobre la segunda vida de los objetos; mediante un proceso meticuloso de ensamblaje basado exclusivamente en tornillos y remaches, Javier convierte lo "inservible" en piezas únicas de alto valor estético. Su arte no solo busca la originalidad visual, sino generar una conciencia profunda sobre el consumo y la sostenibilidad, demostrando que la belleza reside en la reinvención de lo cotidiano.
Nacido en Cúcuta (Norte de Santander), Brian es un artista autodidacta cuya experiencia de vida ha dado forma a una mirada profunda sobre la cultura, la identidad y la resiliencia. Fue patrullero de la Policía Nacional y estuvo privado de la libertad durante siete años. En reclusión conoció el Salón BAT de Arte Popular y se presentó en su séptima y octava versión. En marzo de 2025 recuperó la libertad y desde entonces ha continuado creando y emprendiendo. Diversidad inmarcesible surgió como una memoria visual del patio de reclusión donde estuvo detenido. Pintada con un realismo sensible, la obra recoge una escena cotidiana marcada por el color, la convivencia y la diversidad cultural. El lienzo muestra a hombres de distintos orígenes que comparten saberes, música, deporte, oficios y momentos de fraternidad, haciendo evidente que la cultura sobrevive y florece incluso en los espacios de encierro. La mariposa que aparece en la esquina superior izquierda tiene un significado especial: en las cárceles, su presencia es interpretada como un augurio de libertad, una señal de esperanza.
Ganador de Primer Premio en el VIII Salón BAT de arte popular, Colombia diversidad cultural y natural, con La obra Diversidad inmarcesible fue seleccionada como ganadora por la fuerza con la que en ella se entrelazan materiales sencillos, técnicas tradicionales y un mensaje social contundente. En este sentido, la pieza presenta una unidad sólida entre forma y contenido. A través del óleo, el lienzo, el saber artesanal del macramé y el uso del icopor —un material popular, cotidiano y descartable—, Brian representa la realidad carcelaria del país, resignificando los centros de reclusión como territorios de creación y reconstrucción del tejido social. En esta obra, el arte se presenta como una herramienta fundamental para imaginar (y crear) una sociedad más justa, en la que se reconozca, valore y respete la diversidad cultural. Además, de manera sencilla pero elocuente, la pieza integra la relación que los individuos privados de la libertad pueden construir con la naturaleza, incluso desde contextos de encierro. De esta manera, Diversidad inmarcesible dialoga de forma precisa y potente con el tema del Gran Salón: Colombia, diversidad cultural y natural.
Henry Villada
La maestría del grabado desde el corazón del Quindío Desde su taller en Barcelona (Calarcá), Henry Villada custodia un oficio que ha perfeccionado durante más de treinta años. Formado en las entrañas del Museo Rayo en su natal Roldanillo, su obra es el resultado de una fascinación técnica que lo llevó a dominar procesos complejos como el mezzotinta. El legado de su mentor, Omar Rayo, se siente en la precisión de su trazo, el cual le ha valido reconocimientos nacionales como el segundo premio en el VIII Salón BAT de Arte Popular. Su arte es un tributo impreso a la exuberancia y diversidad del territorio colombiano.