La exposición estará abierta al público del 16 de julio al 14 de agosto de 2026 en la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia (sede centro). La muestra reúne 96 obras de artistas populares de todo el país
La protección integral de los niños, niñas y adolescentes constituye un deber jurídico, ético y social prioritario para todas las instituciones que desarrollen acciones, programas, servicios o actividades dirigidas a esta población.
Las exposiciones regionales de Itinerancia Nacional de obras del VIII Salón BAT de Arte Popular, continuan el 16 de julio en la Cámara de Comercio para Antioquia.
Fiestas, Artistas, Instrumentos & Danzas
Las manifestaciones culturales de los pueblos en Colombia, usualmente alegres y coloridas, se hacen visibles en festivales y carnavales en los que la música juega un papel protagónico. Nuestras raíces también se reflejan en artesanías y parques arqueológicos, así como en pinturas y esculturas de grandes artistas.
Leer másCon más de tres décadas de trayectoria artística, ha desarrollado una sólida experiencia como artista autodidacta que inició su carrera en su juventud, cuando migró de Purificación (Tolima) a Bogotá. Desde los dieciocho años, su inquietud por el dibujo lo llevó a investigar técnicas en libros y ensayando constantemente. Aunque se ha especializado en la pintura y técnicas mixtas, en esta ocasión eligió el dibujo con bolígrafo sobre lona como medio expresivo, atraído por la precisión del trazo y la carga simbólica del blanco y negro. La Vorágine de Macondo es una escena que recrea con minucioso detalle la atmósfera de una casa típica colombiana: una mesa familiar, retratos en las paredes y el aire denso de la memoria. Inspirado en una antigua fotografía y en la literatura de Gabriel García Márquez y José Eustasio Rivera, el artista fusiona el realismo mágico con una visión nostálgica del pasado. La obra representa a una familia caribeña, –evoca a Úrsula y sus descendientes–, en un espacio que condensa la identidad rural, los vínculos y las costumbres domésticas.
Concepto del jurado:
La Vorágine de Macondo, del artista bogotano Guillermo Gaitán Hernández, no solo es una obra de arte mayor, sino que atesora el espíritu del Salón: representa la vida intensa de Colombia y la tristeza de la pobreza, pero también la solidaridad campesina y familiar, en la que todos tienen un plato en la mesa sin importar los problemas. Los cuadros de la pared también narran una historia y dejan al descubierto la búsqueda de la belleza que tiene cada ser humano sin importar su clase social. El dibujo –además de su destreza técnica, un fotorrealismo puro que, desde lejos, podría pasar como una foto de Walker Evans– está hecho con el elemento más popular de todos: un lapicero negro que puede conseguirse en cualquier tienda de barrio. Es una obra que, por supuesto, merece llevarse todos los aplausos.
Javier Enrique Núñez Herrera es un artista bogotano, con más de 20 años de trayectoria en la transformación de materiales recuperados. Su obra es un manifiesto sobre la segunda vida de los objetos; mediante un proceso meticuloso de ensamblaje basado exclusivamente en tornillos y remaches, Javier convierte lo "inservible" en piezas únicas de alto valor estético. Su arte no solo busca la originalidad visual, sino generar una conciencia profunda sobre el consumo y la sostenibilidad, demostrando que la belleza reside en la reinvención de lo cotidiano.
Nacido en Cúcuta (Norte de Santander), Brian es un artista autodidacta cuya experiencia de vida ha dado forma a una mirada profunda sobre la cultura, la identidad y la resiliencia. Fue patrullero de la Policía Nacional y estuvo privado de la libertad durante siete años. En reclusión conoció el Salón BAT de Arte Popular y se presentó en su séptima y octava versión. En marzo de 2025 recuperó la libertad y desde entonces ha continuado creando y emprendiendo. Diversidad inmarcesible surgió como una memoria visual del patio de reclusión donde estuvo detenido. Pintada con un realismo sensible, la obra recoge una escena cotidiana marcada por el color, la convivencia y la diversidad cultural. El lienzo muestra a hombres de distintos orígenes que comparten saberes, música, deporte, oficios y momentos de fraternidad, haciendo evidente que la cultura sobrevive y florece incluso en los espacios de encierro. La mariposa que aparece en la esquina superior izquierda tiene un significado especial: en las cárceles, su presencia es interpretada como un augurio de libertad, una señal de esperanza.
Ganador de Primer Premio en el VIII Salón BAT de arte popular, Colombia diversidad cultural y natural, con La obra Diversidad inmarcesible fue seleccionada como ganadora por la fuerza con la que en ella se entrelazan materiales sencillos, técnicas tradicionales y un mensaje social contundente. En este sentido, la pieza presenta una unidad sólida entre forma y contenido. A través del óleo, el lienzo, el saber artesanal del macramé y el uso del icopor —un material popular, cotidiano y descartable—, Brian representa la realidad carcelaria del país, resignificando los centros de reclusión como territorios de creación y reconstrucción del tejido social. En esta obra, el arte se presenta como una herramienta fundamental para imaginar (y crear) una sociedad más justa, en la que se reconozca, valore y respete la diversidad cultural. Además, de manera sencilla pero elocuente, la pieza integra la relación que los individuos privados de la libertad pueden construir con la naturaleza, incluso desde contextos de encierro. De esta manera, Diversidad inmarcesible dialoga de forma precisa y potente con el tema del Gran Salón: Colombia, diversidad cultural y natural.
Escultora empírica y gestora cultural cuya obra nace de la intersección entre el territorio, la sostenibilidad y la identidad femenina rural. Con una práctica que transita entre la cordillera de Sandoná y la costa de Tumaco, Linares utiliza el arte como una herramienta de transformación social, trabajando de la mano con juventudes con discapacidad y comunidades vulnerables. Su propuesta se caracteriza por el uso de materiales recolectados de la naturaleza, integrando pigmentos orgánicos como el achiote y anilinas naturales. Fue galardonada con el Primer Premio en el VIII Salón BAT de Arte Popular por su obra “Tierra”, una pieza que encapsula la resiliencia afrodescendiente a través de la figura de una mujer y el fruto del chontaduro. En su trabajo, la cotidianidad se convierte en un homenaje a las tramas de resistencia que sostienen la vida en el Pacífico y el sur de Colombia. Más allá de la estética, su proceso creativo es un acto de preservación del saber ancestral y de respeto por los ciclos de la tierra. A través de talleres y procesos comunitarios, Ana Milena fomenta la creación artesanal como un espacio de inclusión donde la discapacidad no es una limitación, sino una sensibilidad distinta para moldear el entorno. Su búsqueda constante por materiales de bajo impacto ambiental reafirma un compromiso ético con el paisaje que habita, convirtiendo cada escultura en un puente que conecta la memoria colectiva de su natal Nariño con las nuevas generaciones.