En el marco de las actividades de celebración de los 22 años del Salón BAT de Arte Popular, y como preámbulo al Hay Festival Cartagena, en el Palacio de la Proclamación, la Fundación BAT Colombia, la Gobernación de Bolívar y el Instituto de Cultura y Turismo de Bolívar ICULTUR llevaron a cabo la segunda entrega de los “Premios Gloria Triana” en cinco categorías.
Los “Premios Gloria Triana”, son una iniciativa de la Fundación BAT Colombia y los cuales reconocen a personas o entidades que, desde su labor en cualquier campo, hayan contribuido a fortalecer y difundir las expresiones culturales y/o artísticas beneficiando a las comunidades.
Categorías y premios
Premio de Honor:
La Fundación BAT Colombia otorgó el Premio de Honor Gloria Triana a Eduardo Serrano Rueda en reconocimiento a su trayectoria y a su aporte fundamental al desarrollo del arte colombiano como historiador, curador, gestor y crítico de arte contemporáneo, con un trabajo ininterrumpido durante las últimas cinco décadas que ha contribuido al desarrollo, proyección internacional e identidad de la plástica nacional.
Durante su estancia en Nueva York, trabajó como pasante en el Museo de Arte Moderno (MoMA), donde tuvo un encuentro con Andy Warhol, que consolidó su vocación por el arte.
Ha escrito más de 20 libros, textos introductorios para más de 350 exposiciones y es uno de los creadores del Salón BAT de Arte Popular. Este reconocimiento destacó su compromiso sostenido con la construcción de memoria cultural y ha contribuido a darle un lugar destacado en la agenda cultural del país al arte popular en Colombia.
Toda una vida: Que a lo largo de su vida hayan dejado huella en el campo cultural o artístico.
• Premio Toda una vida a Orlando “El Cholo” Valderrama
Por su papel fundamental en la proyección internacional de la música llanera y su aporte a la preservación del patrimonio cultural de la Orinoquía. Primer artista del género en obtener un Grammy Latino, “El Cholo” ha llevado durante décadas la poesía, el joropo y la tradición oral de los llanos a escenarios del mundo, convirtiéndose en un referente de identidad y orgullo nacional. Su voz, su copla y su carisma lo han consolidado como uno de los grandes embajadores culturales de Colombia.
Con más de 40 años de trayectoria, su legado incluye una extensa discografía, múltiples colaboraciones y un compromiso sostenido con la difusión de la cultura llanera. Embajador de Marca País, ha representado a Colombia en países como Japón, Estados Unidos, Francia y China, y ha recibido reconocimientos como el Florentino de Oro Honoris Causa en Venezuela. Su influencia se extiende a nuevas generaciones de artistas y creadores que encuentran en su obra una guía para preservar, revitalizar y celebrar la memoria sonora de los llanos.
Transformando vidas: Que hagan parte de proyectos culturales o artísticos que le aporten a las comunidades como herramientas de resocialización, rehabilitación y reconstrucción de la memoria contribuyendo a la construcción de la paz.
• Premio Transformando Vidas a Alejandro Crocker
Por convertir la moda en un acto de reparación, inclusión y sostenibilidad. Su enfoque de “lujo consciente + reciclaje creativo” ha demostrado que los materiales en desuso pueden renacer como piezas únicas, y que la costura puede ser, además de un oficio, un proceso sanador y lleno de dignidad. A través de talleres y programas de formación dirigidos a mujeres migrantes, personas trans, comunidades vulnerables y población privada de la libertad, Crocker ha generado oportunidades reales de autonomía económica, mostrando que la creación textil también puede tejer esperanza y nuevas posibilidades de vida.
Con una trayectoria que une la restauración de tejidos antiguos con la innovación social, su trabajo ha impactado profundamente el ecosistema cultural y creativo del país. Desde Casa Azul en Bogotá ha impulsado laboratorios de co-creación y colecciones que han marcado hitos en escenarios como Bogotá Fashion Week, Colombiamoda y el Museo Nacional, promoviendo una industria más ética y consciente. Su liderazgo, reconocido por entidades como GIZ, la Fundación Bolívar y la Hanss Seidel Stiftung, lo posiciona como un referente en la remanufactura, la sostenibilidad y la construcción de paz desde lo cotidiano.
Motivando el desarrollo: Que contribuyan al desarrollo sostenible y el trabajo digno para las comunidades, que promuevan el emprendimiento y el crecimiento de las economías populares a través de proyectos artísticos o culturales.
• Premio Motivando el Desarrollo a la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo
Por consolidarse, a lo largo de más de 40 años, como un referente nacional en educación para el trabajo digno, la inclusión productiva y el fortalecimiento de las economías populares. Su modelo formativo, nacido en 1996 como una iniciativa orientada a preservar los oficios tradicionales, ha empoderado a más de 25.000 personas —en su mayoría mujeres cabeza de hogar— mediante programas que unen el saber hacer artesanal, la innovación y la gestión emprendedora. Gracias a esta visión, la institución ha contribuido a la profesionalización de los oficios, al rescate del patrimonio material e inmaterial colombiano y al desarrollo de capacidades técnicas que transforman vidas y territorios.
A lo largo de su trayectoria, la Escuela ha liderado procesos pioneros en pedagogía artesanal, sostenibilidad y creación cultural, inspirando políticas públicas y estableciendo alianzas clave con entidades culturales, académicas y de cooperación internacional. Ha transferido su modelo educativo a países como México, Perú, Guatemala y Bolivia, y ha fortalecido ecosistemas creativos a través de su tienda institucional y la participación de más de 70 marcas de egresados en ferias y vitrinas nacionales e internacionales. Desde la transición ecológica en sus procesos productivos hasta la formación de emprendedores rurales, adultos mayores y población migrante, la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo sigue demostrando que la educación por oficios es una herramienta poderosa para el desarrollo económico, la inclusión social y la construcción de futuro.
Preservando la vida: Que promuevan la preservación del medio ambiente a partir de procesos artísticos o culturales que se relacionen con desarrollo de valores fundamentales para la convivencia, respeto y comprensión de la naturaleza en el ámbito de un desarrollo humano sostenible.
• Premio Preservando la Vida a Brigitte Baptiste
Brigitte Baptiste, bióloga, ecóloga y una de las voces más influyentes del ambientalismo en América Latina, recibió este premio por su aporte excepcional a la defensa de la biodiversidad y la construcción de una cultura ecológica desde el arte, la ciencia y la educación. Su trayectoria, que integra investigación, pensamiento ecofeminista y pedagogías creativas, ha transformado la manera en que el país entiende la sostenibilidad como una práctica cotidiana y colectiva. Desde su liderazgo en instituciones como el Instituto Humboldt y la Universidad EAN, ha impulsado enfoques innovadores que articulan tecnologías limpias, saberes tradicionales y lenguajes artísticos para promover un desarrollo verdaderamente regenerativo.
Su visión ha trascendido fronteras, posicionándola como una figura clave en la conversación global sobre biodiversidad, cambio climático e imaginación ecológica. Ha promovido proyectos que unen arte y ecología en museos, festivales y espacios comunitarios; ha sido reconocida con premios internacionales como el Príncipe Claus y el Fullbright; y en 2024 fue incluida en la lista de las 100 Mujeres Más Influyentes del Mundo de la BBC. Su obra intelectual —culminada recientemente en Transecología, un modelo que combina ciencia, filosofía y creación estética— confirma su liderazgo en el pensamiento ambiental contemporáneo. Baptiste recibe este reconocimiento por demostrar que preservar la vida es también un ejercicio cultural, sensible y profundamente humano.
Motivando la creación: Que desarrollen proyectos educativos no formales que se fundamenten en procesos artísticos y/o culturales.
• Premio Motivando la Creación a la Escuela DESEPAZ
La Escuela de Música DESEPAZ, es hoy uno de los proyectos más emblemáticos de formación artística en contextos de alta vulnerabilidad en Colombia. Ubicada en el barrio Desepaz, en la Comuna 21 del Distrito de Aguablanca en Cali —territorio marcado por el desplazamiento y la desigualdad—, la escuela nació en 2005 gracias a Proartes y la Orquesta Filarmónica de Cali con la convicción de que la música podía abrir caminos de desarrollo integral para la niñez y la juventud. En sus 20 años de trayectoria ha recibido a más de 5.000 estudiantes, impactado a 1.318 familias y consolidando un modelo pedagógico de once años que combina iniciación, formación media y nivel superior, convirtiéndose en un referente nacional de educación artística como herramienta de inclusión, prevención de violencias y construcción de ciudadanía.
Sus egresados hoy estudian en la Universidad del Valle, integran agrupaciones profesionales o incluso han regresado como docentes. Además, sus estudiantes han representado a la ciudad en eventos como el Festival Mono Núñez, la visita del Papa Francisco y producciones musicales de gran formato. La Fundación BAT destaca a DESEPAZ por convertir la creación musical en un acto colectivo de esperanza, excelencia y futuro para una comunidad que ha hecho del arte su motor de resiliencia.